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Estilo de dieta mediterránea y pérdida de función renal en receptores de trasplante de riñón

  • 16 jul 2021
  • 2 Min. de lectura

El trasplante renal es considerado el tratamiento de elección para pacientes con enfermedad renal crónica en estadios avanzados, ofreciendo una mejor calidad de vida y supervivencia en comparación con la diálisis. La introducción de nuevos fármacos inmunosupresores ha mejorado enormemente la supervivencia del injerto a corto plazo en los pacientes trasplantados; sin embargo, la mejora de la supervivencia del injerto a largo plazo se está quedando atrás y la falla del injerto todavía ocurre en el 33%-57% de los pacientes después de 10 años del trasplante.


La calidad de órganos del donante, edad del receptor, origen étnico, tiempo en diálisis, incompatibilidad HLA, recurrencia de la enfermedad renal primaria, uso de fármacos nefrotóxicos y comorbilidades cardiovasculares son factores que se han asociado con el fracaso del injerto. Sin embargo, en qué medida los factores modificables, como la dieta, afectan el injerto y la supervivencia sigue siendo en gran parte desconocida.


Hasta la fecha, la dieta mediterránea es una de las más estudiadas y ha demostrado reducir el riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares y mortalidad en la población general. Además, los estudios indican que la dieta mediterránea también podría beneficiar la preservación de la función renal. Específicamente en los pacientes trasplantados, reduce el riesgo de diabetes de nueva aparición después del trasplante y la mortalidad. Sin embargo, si la dieta mediterránea es asociada con la preservación de la función renal en el riñón de los receptores de trasplantes se desconoce.


Es por ello, que en este estudio se evaluó si la adherencia a la dieta mediterránea se asocia con la pérdida de la función renal en una cohorte de receptores de trasplante renal estables.


En esta cohorte unicéntrica de receptores de trasplante renal, se demostró que la adherencia a la dieta mediterránea se asocia con mejores resultados de la función renal, independientemente de posibles factores de confusión. Estos hallazgos sugieren que adoptar una dieta mediterránea puede beneficiar la supervivencia del injerto renal después del trasplante de riñón, particularmente en individuos con mayor excreción de proteínas y pacientes trasplantados más recientemente.




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